Transportistas de diversas empresas realizaron este 26 de septiembre el segundo día de paro en Lima, bloqueando tramos de la Panamericana Norte, Panamericana Sur y accesos a San Juan de Lurigancho. La movilización, encabezada por líneas como Huáscar, Santa Catalina, Línea 41 y Vipusa, tuvo como destino el Congreso de la República. Los conductores denuncian que son víctimas de asesinatos, atentados y cobros extorsivos, y responsabilizan al Gobierno de no garantizar seguridad ni medidas efectivas frente al crimen organizado.
Los manifestantes señalaron que la Autoridad de Transporte Urbano (ATU) y la Policía Nacional han mostrado indiferencia ante sus reclamos. En medio de la protesta, exigieron la renuncia de los ministros del Interior, de Justicia y de Transportes, así como del Defensor del Pueblo, argumentando que no han respondido a la crisis que enfrentan los choferes. “El objetivo es llegar al Congreso, a pesar de que no nos dejan pasar. Vamos a mandar una delegación que pueda apresurar la plataforma que tenemos”, declaró Miguel Palomino, presidente de la Asociación Nacional de Conductores.
Durante las movilizaciones, algunos grupos de transportistas fueron detenidos por cordones policiales que limitaron su acceso al Centro de Lima. Pese a ello, los dirigentes anunciaron que el paro se mantendrá de forma indefinida y que se unirán a la movilización convocada para este fin de semana por la Generación Z. En las jornadas previas, se registraron bloqueos en el Óvalo Zárate y en la avenida Próceres de la Independencia tras atentados contra choferes de la empresa Santa Catalina, que denunciaron al menos cinco ataques en la zona en la última semana.



