
Un importante descubrimiento arqueológico realizado en la región Cusco viene sorprendiendo a la comunidad científica internacional luego de que investigadores identificaran el complejo prehispánico de T’aqrachullo, un enorme asentamiento inca que tendría dimensiones mucho mayores que Machu Picchu y que podría estar vinculado a la antigua ciudad perdida de Ancocagua mencionada en crónicas coloniales.
El sitio arqueológico se encuentra ubicado en la provincia cusqueña de Espinar, sobre una meseta cercana al cañón del río Apurímac, aproximadamente a 225 kilómetros al noroeste de Machu Picchu. De acuerdo con especialistas del Ministerio de Cultura del Perú y reportes difundidos por National Geographic, el complejo abarca cerca de 17,4 hectáreas y posee cientos de estructuras distribuidas en distintos sectores ceremoniales, residenciales y funerarios.
Las investigaciones arqueológicas iniciadas oficialmente en 2019 permitieron registrar cerca de 600 estructuras entre viviendas, templos, tumbas, santuarios y espacios utilizados para ceremonias religiosas. Los expertos consideran que la magnitud del lugar revela que T’aqrachullo habría sido un importante centro político, económico y ceremonial del Tahuantinsuyo y no una simple población secundaria del imperio incaico.
Uno de los hallazgos más impactantes ocurrió en septiembre de 2022 durante una excavación liderada por el arqueólogo Dante Huallpayunca. En aquella intervención, un grupo de especialistas descubrió un depósito enterrado que contenía casi 3.000 lentejuelas metálicas elaboradas en oro, plata y cobre, piezas que originalmente habrían formado parte de vestimentas ceremoniales utilizadas por miembros de la élite inca.
Según detallaron los investigadores, las lentejuelas se encontraban envueltas en cuero de camélido y conservaban un notable estado de preservación pese a tener aproximadamente 500 años de antigüedad. El hallazgo fue calificado como excepcional debido a la rareza de este tipo de ornamentos metálicos dentro de la arqueología andina.
Los especialistas también identificaron conexiones del complejo con el antiguo Camino Inca, lo que refuerza la hipótesis de que el asentamiento cumplía un rol estratégico dentro de la red de ciudades del imperio. Además, las características arquitectónicas encontradas sugieren que el lugar estuvo habitado por personajes de alto rango y sacerdotes vinculados a actividades ceremoniales y administrativas.
A pesar de la magnitud del descubrimiento, T’aqrachullo aún no cuenta con un circuito turístico oficial ni infraestructura para visitantes. Las autoridades peruanas continúan desarrollando trabajos de investigación, conservación y planificación antes de evaluar una eventual apertura formal al turismo nacional e internacional.
Los arqueólogos consideran que apenas se ha explorado una pequeña parte del complejo y no descartan que futuras excavaciones permitan confirmar si realmente se trata de la histórica Ancocagua descrita en antiguos relatos coloniales.





