El Perú llega al último debate presidencial entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez en medio de una grave crisis social marcada por el paro agrario indefinido, la inseguridad ciudadana y las extorsiones que afectan al transporte y a miles de trabajadores en todo el país.
Los agricultores mantienen bloqueos en distintas regiones exigiendo la declaratoria de emergencia del sector agropecuario, la reducción de importaciones de arroz y medidas urgentes frente al aumento de fertilizantes e insumos agrícolas.
Al mismo tiempo, gremios de transportistas anunciaron un paro nacional para el próximo 2 de junio debido al incremento de las extorsiones, asesinatos y amenazas que enfrentan diariamente conductores, mototaxistas y empresarios del sector.
El debate presidencial del domingo 31 de mayo será la última oportunidad para que ambos candidatos presenten propuestas concretas sobre seguridad ciudadana, crisis agraria, transporte y reactivación económica antes de la segunda vuelta electoral del 7 de junio.
Especialistas y ciudadanos esperan respuestas claras sobre cómo enfrentar la violencia criminal, las mafias de extorsión y la crisis que atraviesa el agro peruano, mientras crece el temor por posibles problemas de abastecimiento y nuevas protestas sociales.



