El gobierno venezolano confirmó la visita de Richard Grenell, enviado especial del entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien se reunirá este viernes 31 de enero con Nicolás Maduro. La reunión ocurre en un contexto de tensión entre ambos países, que no mantienen relaciones diplomáticas formales. Maduro, quien asumió recientemente un tercer mandato tras una cuestionada reelección, recibirá a Grenell para abordar temas sensibles en la agenda bilateral.
Mauricio Claver-Carone, responsable de Latinoamérica en el Departamento de Estado, explicó que la visita tiene dos objetivos principales. El primero es lograr que Caracas acepte los vuelos de deportación de migrantes indocumentados venezolanos en Estados Unidos, incluidos aquellos con antecedentes criminales. «Estados Unidos y el presidente Trump esperan que Nicolás Maduro reciba de vuelta a todos los criminales y miembros de pandillas venezolanos que han sido enviados a Estados Unidos, y que lo haga sin condiciones. Es un asunto innegociable», declaró.
El segundo objetivo de la misión es obtener la liberación de ciudadanos estadounidenses detenidos en cárceles venezolanas. Claver-Carone enfatizó la urgencia del tema y subrayó que Washington espera una respuesta inmediata por parte del gobierno de Maduro. La reunión entre ambas partes se produce en un momento en el que las tensiones diplomáticas se han intensificado, y el desenlace de este encuentro podría influir en la relación futura entre los dos países.



