
Dos semanas después del secuestro de Jenss Marty Lara Tantaquilla, su padre, Eleuterio Lara López, confirmó que entregó una fuerte suma de dinero para conseguir la liberación del empresario minero, quien permaneció 36 horas cautivo. Según la Policía Nacional, los responsables pertenecerían a la organización criminal “Los Pulpos”, cuyos integrantes inicialmente habrían exigido cinco millones de dólares.
“Me piden un pago de cinco millones de dólares, cosa que para mí era imposible. De que hubo un pago, sí ha habido, pero no quiero hacer mención del monto por razones de seguridad”, declaró Lara López al programa Domingo al Día, de América TV. El padre explicó que aceptó las exigencias ante el temor de que los delincuentes atentaran contra la vida de su hijo.
“¿Qué querían, que empiecen a cortarle un dedo a mi hijo? ¿Querían que deje que le corten dedo por dedo? ¿querían que al final, si no pago, lo maten?”, exclamó. Sobre una eventual comunicación con Jhonsson Smit Cruz Torres, cabecilla de “Los Pulpos”, señaló que no puede identificar quién realizó la llamada. “Me llamaron, yo no puedo decir quien fue. No puedo decirlo, no conozco su voz, no sé si habrá sido ‘Jhonson Pulpo’ o quién habrá sido. Si la Policía ha hecho su investigación o la Policía lo dice (que es la voz de Jhonsson) tendrá sus motivos”, remarcó.
La nueva versión contradice lo declarado inicialmente por la familia de Lara Tantaquilla, que horas después de su liberación en Huanchaco negó haber entregado dinero y aseguró que su puesta en libertad se consiguió mediante unos “amigos”. Eleuterio Lara también aclaró que las cuatro personas que acompañaban a su hijo la madrugada del domingo 30 de agosto no eran sus guardaespaldas, sino amigos que viajaban con él para que se divirtiera.
“No eran sus guardaespaldas. Ustedes creen que un guardaespaldas va con las manos vacías. Ellos no tenían arma. Ellos eran sus amigos que los acompañaban para que mi hijo se divierta”, manifestó. Asimismo, negó haber pagado anteriormente cupos por “seguridad” a las organizaciones criminales “Los Pulpos” o “La Jauría”.
El secuestro ocurrió la madrugada del domingo 30 de agosto, cuando Lara Tantaquilla se desplazaba en su camioneta junto a sus acompañantes y fue interceptado por falsos policías en la intersección de la avenida Húsares de Junín con la calle Isabel de Bobadilla. En ese lugar fueron asesinadas las personas que viajaban con él.
En paralelo, el general Ricardo Espinoza Cuestas, jefe de la Región Policial La Libertad, confirmó que la camioneta Hilux vista abasteciendo gasolina la tarde del sábado 29 de agosto en la intersección de las avenidas 28 de Julio y España fue utilizada en el secuestro. “Llegamos hasta un grifo y también a otros lugares de desplazamiento donde se ha hecho la retrospección de videos para ver el antes (del secuestro). Ahí es donde se encuentra la camioneta. Esta camioneta Hilux es la que se utiliza para el secuestro”, indicó.
El oficial agregó que dos mujeres fueron contratadas para infiltrarse en la discoteca donde se encontraba Lara Tantaquilla horas antes del rapto y sostuvo que más de 20 personas participaron en el secuestro. La misma camioneta también fue registrada frente a una vivienda de la urbanización El Paraíso, en Moche, tres días antes del hecho.
Respecto al cuádruple asesinato, los peritajes antropológicos realizados a Frank Junior Quezada Cruz (23), alias “Ñato”, lo identificaron como el sospechoso que huyó vestido de policía de la escena. “Aquí se ha realizado una pericia científica que es el estudio de antropometría forense. Los peritos han determinado que Frank Quezada Cruz, quien ha participado en otros hechos de sicariato anteriores, es una de las personas que se encuentra en la escena. Por la cojera, por su desplazamiento y por todo el abundante argumento que este perito establece”, explicó Espinoza Cuestas.
Las primeras investigaciones apuntan a que Lara Tantaquilla habría dejado de pagar cupos por “seguridad” a “Los Pulpos” para comenzar a hacerlo con “La Jauría”, banda rival. Según esta hipótesis, el primer grupo habría optado por el secuestro y posterior asesinato como mecanismo de amedrentamiento contra sus potenciales víctimas.




