
Diez internos del penal El Milagro de Trujillo, identificados por las autoridades como presuntos cabecillas de organizaciones criminales, fueron trasladados al establecimiento penitenciario de Challapalca, en Tacna, por disposición del Instituto Nacional Penitenciario (INPE). Antes del traslado, los reclusos fueron rapados, vestidos con uniformes blancos y esposados de pies y manos, en una medida que recuerda los procedimientos aplicados en las cárceles de El Salvador.
La decisión se tomó luego de un enfrentamiento registrado la madrugada del domingo en el pabellón 4 del penal trujillano, que dejó tres internos fallecidos y otros ocho heridos. Según las autoridades, la reyerta habría comenzado por disputas relacionadas con la designación de un nuevo delegado del pabellón. Tras inspeccionar el establecimiento, la presidenta Keiko Fujimori anunció el traslado de los presuntos líderes criminales y advirtió que nuevos enfrentamientos podrían generar más reubicaciones en penales alejados.
La mandataria también señaló que el control de las cárceles, las restricciones a las señales de comunicación y la vigilancia en los alrededores generan resistencia entre algunos internos. Asimismo, anunció que su gobierno impulsará medidas inspiradas en el modelo penitenciario salvadoreño, entre ellas el “Programa Cero Ocio” y la ampliación de talleres productivos en los establecimientos penitenciarios.





