Una multitud de devotos se alineó a lo largo de seis kilómetros en las calles de Roma para rendir homenaje al Papa Francisco, cuyos restos fueron trasladados en el papamóvil desde el Vaticano hasta la Basílica de Santa María la Mayor. El cortejo fúnebre comenzó tras la misa solemne celebrada en la Plaza San Pedro, la cual contó con la presencia de más de 50 jefes de Estado y diez monarcas en ejercicio. El Papa Francisco fue trasladado por la puerta del Perugino, la misma que daba acceso a La Casa Santa María, donde vivió durante los últimos 12 años de su pontificado.
El recorrido pasó por lugares emblemáticos de la ciudad, como el Coliseo, hasta llegar a la Basílica de Santa María la Mayor, donde el Papa fue finalmente sepultado. Con esta ceremonia, Francisco se convirtió en el primer Papa en ser enterrado fuera del Vaticano desde León XIII en 1903. Su tumba de mármol blanco lleva inscrito su nombre, «Franciscus», y está acompañada por una réplica de su cruz pectoral, en un gesto simbólico de su legado espiritual.
Durante los días previos al entierro, más de 250,000 personas visitaron la capilla ardiente de Francisco, superando la cifra de 195,000 que acudieron al velorio del Papa Benedicto XVI en 2022. En su ataúd fue colocado el «Rogito», un documento oficial que resume su pontificado, en el cual se describe al Papa Francisco como un «pastor simple y muy amado».



