El colapso del techo del centro comercial Real Plaza Trujillo, ocurrido el pasado 21 de febrero, ha dejado un saldo de decenas de heridos y múltiples denuncias sobre la falta de medidas de seguridad y fallas en los protocolos de emergencia. Entre los testimonios más impactantes está el de Alfredo Beltrán, un padre de familia que vivió momentos de terror al ver cómo el derrumbe atrapaba a su esposa y tres hijos pequeños.
Beltrán decidió compartir su testimonio en redes sociales como una forma de procesar la angustia que aún lo atormenta. “Escribo lo vivido porque siento que es una forma de liberar la ansiedad que aún tengo. ¡He visto el techo caer sobre mi familia!”, relató con desesperación.
Según su testimonio, todo ocurrió en cuestión de segundos. Mientras se encontraba en el patio de comidas con su familia, se levantó por un momento para recoger su pedido, dejando a su esposa y sus tres hijos, de 8, 6 y 3 años, en una mesa central. Fue en ese instante que escuchó un estruendo similar a una serie de explosiones y, al girar la mirada, vio cómo el techo se desplomaba sobre las más de 200 personas que se encontraban en la zona.
“En segundos todo se volvió oscuro, el agua contra incendios creaba la escena de una tormenta. Solo atiné a gritar que no era posible. Mis hijos no, mi familia no”, narró el padre, quien intentó desesperadamente ingresar al área colapsada para rescatar a sus seres queridos.
Entre la desesperación y el caos, Beltrán cayó de rodillas y clamó a Dios, temiendo lo peor. Minutos después, recibió un mensaje de su esposa, quien le confirmó que estaba con vida junto a dos de sus hijos, atrapados bajo una mesa. Sin embargo, su hijo de seis años había intentado correr hacia él en medio del derrumbe y terminó siendo alcanzado por los escombros.
“Quince minutos pasaron, que fueron una eternidad, para recibir el mensaje de mi esposa diciendo que estaban atrapados bajo una mesa. Pero con la tristeza de haber perdido a mi segundo hijo, pues al escuchar el estruendo se escapa de las manos de mi esposa y corre en mi dirección sin tener tiempo a cubrirse”, expresó con profundo dolor.
La búsqueda fue intensa y angustiante. Cada niño rescatado alimentaba la esperanza de encontrar a su hijo con vida. Finalmente, un repartidor le dio la pista que lo llevó hasta él. El menor, con una fractura en el pie, logró arrastrarse hasta una puerta de salida, donde fue encontrado con vida.
“He gritado tantas veces su nombre, que cada grito era de dolor de no verlo más sonriendo. Luego me cuenta un joven repartidor que habían visto a un niño salir arrastrado hasta la puerta de salida. Cojeando, llegué hasta donde decían que lo habían visto y gritaba su nombre. Me dijeron: ‘Aquí hay un niño, Fabrizio’, y gracias a Dios era él”, relató con emoción.
Pese a la tragedia, Alfredo Beltrán y su familia han tenido que enfrentar otro duro golpe: la falta de apoyo por parte de la administración de Real Plaza. Según su testimonio, han tenido que cubrir todos los gastos médicos de su propio bolsillo, ya que los protocolos del seguro no funcionaron como esperaban.
“Hemos pagado en la clínica muchos gastos y sus protocolos de seguro no funcionaron. Tuve que pagar para llevar a mi casa a mi niño… tuvimos fracturas en los pies y heridas en la cabeza”, denunció.
La falta de respuestas por parte del centro comercial ha generado indignación entre los afectados, quienes exigen que se asuman responsabilidades y se brinden las compensaciones correspondientes.
El Ministerio Público ha iniciado una investigación para determinar las causas exactas del colapso y establecer posibles responsabilidades. Mientras tanto, familias como la de Alfredo Beltrán continúan tratando de recuperarse no solo físicamente, sino también emocionalmente de uno de los momentos más aterradores de sus vidas.



