En un operativo realizado en la madrugada de ayer, las autoridades intervinieron simultáneamente 25 pabellones del penal de Lurigancho con el propósito de recuperar el control de la prisión y desmantelar las redes de crimen organizado que operaban desde el interior. La operación fue parte de una serie de medidas en el marco del estado de emergencia penitenciaria, diseñado para restaurar la autoridad del Estado dentro de los centros penitenciarios del país.
Durante la intervención, las autoridades descubrieron que varios internos gozaban de condiciones que distan mucho de las habituales en una prisión. En varias celdas se hallaron lujos tales como habitaciones decoradas, ventiladores en el techo, zapatillas de marca y objetos de alto valor, lo que contrasta con las condiciones de otros reclusos. Las imágenes obtenidas durante el operativo evidencian la existencia de lo que se han denominado «celdas VIP», lo que refleja una preocupante permisividad en la gestión del penal.
Este operativo tiene como objetivo dejar en claro que las cárceles no deben convertirse en centros donde se perpetúe el crimen organizado ni en lugares que ofrezcan un trato de lujo a los reclusos. Las autoridades están enfocadas en restablecer el orden dentro de las prisiones y asegurar que el sistema penitenciario cumpla con su función de rehabilitación y resocialización, sin ser un refugio para actividades ilegales.



