Los congresistas peruanos han comenzado sus actividades proselitistas de cara a las próximas elecciones, aprovechando la reciente modificación de la Ley 32058, Ley Orgánica de Elecciones. Esta modificación permite a los parlamentarios realizar campañas electorales sin necesidad de renunciar a su puesto en el Congreso. De esta forma, los legisladores pueden postularse para su reelección como diputados, al Senado, e incluso a la Presidencia y Vicepresidencia del país.
El cambio en la normativa ha generado controversia, pues los congresistas son los únicos funcionarios en Perú que gozan de este beneficio. La reforma les otorga una ventaja considerable sobre otros candidatos que, en muchos casos, deben dejar sus cargos actuales para participar en las elecciones. De este modo, los parlamentarios pueden mantener su influencia mientras buscan un nuevo mandato o nuevos cargos.
Este cambio ha sido recibido con críticas por parte de diversos sectores de la sociedad, que consideran que constituye un desajuste en las reglas del juego democrático. Sin embargo, los congresistas siguen adelante con sus campañas, conscientes de que tienen un privilegio exclusivo que les permite continuar con sus responsabilidades legislativas mientras se lanzan a nuevas aspiraciones políticas.



