Este jueves 21 de agosto, un sector de gremios de transporte urbano en Lima y Callao inició un paro de 24 horas en rechazo al incremento de la delincuencia y las extorsiones que afectan al sector. La convocatoria, liderada por la Unidad Gremial del Transporte Urbano y respaldada por sindicatos como la Cámara de Transporte Urbano y la Confederación Nacional de Mototaxistas del Perú, incluyó marchas hacia el Congreso de la República, mientras que varias universidades e institutos optaron por suspender sus clases presenciales y trasladarlas a la modalidad virtual.
La jornada se vio marcada por hechos de violencia, como el ataque contra un chofer de la empresa Santa Catalina en San Juan de Lurigancho, quien resultó herido de bala tras ser agredido por un falso pasajero. La Policía Nacional desplegó equipos especializados para ubicar a los responsables, mientras familiares del conductor denunciaron que este tipo de atentados estaría relacionado con bandas de extorsionadores. En tanto, ciudadanos de distritos como Puente Piedra se sumaron a la movilización en respaldo a las demandas de mayor seguridad.
Pese a la convocatoria, empresas de transporte masivo como Etuchisa, El Rápido y Vipusa mantuvieron sus operaciones con normalidad. El ministro de Transportes, César Sandoval, aseguró que el paro fue “un fracaso” al sostener que la oferta de buses cubrió la demanda, mientras dirigentes como Miguel Palomino y Manuel Odina advirtieron que, de no cumplirse las promesas de seguridad, se convocará a un paro nacional indefinido el próximo 21 de septiembre.



