Desde el 3 de noviembre, docentes de universidades públicas de todo el país acatan una huelga indefinida convocada por la Federación Nacional de Docentes Universitarios del Perú (FENDUP). La medida responde —según el gremio— al incumplimiento prolongado de sus derechos laborales, la falta de avances en la negociación colectiva y los recortes presupuestales que afectan al sector. El presidente de FENDUP, Óscar Sudario, indicó que el paro fue declarado tras más de 20 reuniones sin resultados con el Ministerio de Educación, el Ministerio de Economía y Finanzas y el Congreso de la República.
La plataforma de lucha incluye siete puntos principales, entre los que destacan la homologación salarial conforme al artículo 96 de la Ley Universitaria N.º 30220, la reincorporación de los jefes de práctica a la carrera docente, la modificación de varios artículos de la ley para facilitar ascensos y la oposición al nuevo sistema de remuneraciones universitarias (RIMSU). Los docentes sostienen que esta medida podría reducir sus ingresos y generar mayor precarización laboral. Asimismo, exigen aumentos salariales para los años 2025 y 2026, así como una mayor asignación presupuestal para mejorar infraestructura y equipamiento académico.
El paro ha provocado la suspensión de clases en más de 25 universidades nacionales, entre ellas la Universidad Nacional de Piura, la Universidad Nacional San Luis Gonzaga de Ica, la Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo y la Universidad Agraria La Molina. FENDUP aseguró que la huelga continuará hasta que el Gobierno y el Congreso presenten compromisos concretos. “La huelga continuará… esperamos que las autoridades tomen conciencia”, afirmó Sudario, reiterando que la lucha busca una educación universitaria pública digna y de calidad.



