Los autobuses de las rutas B y C de la empresa Santa Catalina circularon este martes con resguardo policial luego de que delincuentes ingresaran a una unidad y dejaran una nueva carta extorsiva dirigida a la empresa. El aviso fue entregado directamente al conductor en un tramo donde el vehículo quedó momentáneamente sin protección, hecho que evidenció la vulnerabilidad de la ruta. Según el informe preliminar, los criminales subieron al bus dos cuadras después de que un agente descendiera, aprovechando ese breve lapso sin vigilancia.
El contenido de la nota elevó la preocupación de los trabajadores, ya que los extorsionadores advirtieron que podrían atacar directamente a los choferes si la empresa no accedía a comunicarse con ellos. Tras el incidente, algunos conductores optaron por no salir a trabajar ante el temor de un atentado, mientras que la Policía inició un despliegue que incluye personal uniformado y agentes de inteligencia que se embarcan en paraderos estratégicos con el fin de identificar a los responsables antes de que ingresen a los vehículos.
El comandante general de la Policía, Óscar Arriola, acudió a la sede de la empresa para supervisar las acciones de seguridad y reconoció que existe un déficit de personal que impide cubrir todas las unidades de forma constante. Señaló que se reforzarán las medidas y que la institución actuará con firmeza frente a las mafias extorsivas, recordando que la ley permite el uso de la fuerza ante criminales armados. Mientras tanto, los transportistas solicitaron que policías de civil viajen dentro de los buses para detectar comportamientos sospechosos sin alertar a los delincuentes.



