El Gobierno peruano aprobó una nueva normativa que establece como obligatorios el rapado de cabello y el uso de uniformes para todas las personas privadas de libertad en los centros penitenciarios del país, como parte de un conjunto de medidas orientadas a reforzar el control interno y la seguridad en los establecimientos carcelarios.
El Ministerio de Justicia informó que esta disposición permitirá una identificación más rápida de los internos y contribuirá a prevenir el ocultamiento de objetos prohibidos, además de reducir riesgos sanitarios dentro de los penales. La medida se enmarca en las acciones que viene impulsando el Ejecutivo para frenar actividades delictivas que, según las autoridades, se organizan desde el interior de algunas cárceles.
La implementación será progresiva en todos los establecimientos penitenciarios, bajo supervisión del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), que deberá adecuar los protocolos de control y vigilancia para garantizar el cumplimiento de la norma en el sistema penitenciario nacional.



