La joven Noelia Castillo, de 25 años, recibió la eutanasia este 26 de marzo en el Hospital Residencia Sant Camil, en Sant Pere de Ribes, en Barcelona, luego de un proceso judicial que se extendió por 20 meses y que contó con el aval de instancias como el Tribunal Supremo y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. La intervención se concretó tras agotarse todas las vías legales interpuestas por su padre, quien buscaba impedir el procedimiento.
El caso se remonta a agosto de 2024, cuando la eutanasia había sido inicialmente programada, pero fue suspendida por orden judicial tras una demanda presentada por su progenitor, con el respaldo de la organización Abogados Cristianos. A partir de entonces, el proceso pasó por diversas instancias judiciales en España, incluyendo el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional, que finalmente rechazó el último recurso. Posteriormente, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos también desestimó la solicitud de paralización.
Durante el tramo final del proceso, la joven reafirmó públicamente su decisión en una entrevista televisiva, donde sostuvo que nunca dudó de su elección. “Quiero irme ya en paz y dejar de sufrir y punto. La felicidad de un padre, de una madre o una hermana no puede estar por encima de la felicidad de una hija”, declaró. Según informes médicos, Castillo padecía paraplejia con secuelas permanentes e irreversibles, además de un sufrimiento constante, manteniendo en todo momento sus facultades mentales para tomar la decisión.



