
El complejo arqueológico de Cumbemayo, ubicado a más de 3.500 metros sobre el nivel del mar en la región Cajamarca, continúa despertando el interés de investigadores por su extraordinario sistema hidráulico construido entre los años 1500 y 1000 a. C. Este acueducto preincaico, tallado sobre roca volcánica, destaca por su avanzada ingeniería y por el debate que aún existe sobre su verdadero propósito.
El canal, que se extiende entre 8 y 9 kilómetros, fue diseñado con tramos en zigzag para regular el flujo del agua y evitar la erosión. Los especialistas sostienen que la infraestructura captaba agua de lluvias y manantiales para abastecer reservorios y zonas agrícolas, además de cumplir funciones ceremoniales vinculadas al culto al agua. El complejo también alberga petroglifos, cuevas y formaciones rocosas que evidencian su importancia cultural y religiosa para las antiguas sociedades andinas.
Aunque durante décadas surgió la hipótesis de que el canal conectaba las vertientes del Pacífico y el Atlántico al ubicarse cerca de la divisoria continental, las investigaciones actuales descartan un trasvase entre océanos. Los científicos coinciden en que el sistema opera dentro de las cuencas locales de Cajamarca y que la supuesta conexión interoceánica corresponde a una interpretación histórica que continúa siendo objeto de estudio.




