
Las aves guaneras de la región La Libertad atraviesan una grave crisis debido a la escasez de anchoveta, su principal fuente de alimento. Según explicó el biólogo pesquero y docente de la Universidad Nacional de Trujillo (UNT), Carlos Bocanegra García, el incremento de la temperatura del mar ocasionado por el fenómeno El Niño está provocando que la anchoveta migre hacia el sur, dejando sin alimento a especies como pelícanos, guanay y piqueros, que ya empiezan a morir por desnutrición e inanición. Los cadáveres han sido hallados en las playas de Salaverry y Las Delicias.
El especialista advirtió que la situación podría agravarse durante los próximos meses debido a que el calentamiento del mar continuará intensificándose. Explicó que muchas aves han abandonado las islas y se trasladan hacia puertos y terminales pesqueros en busca de alimento; sin embargo, tampoco logran encontrar suficiente pescado, por lo que terminan muriendo en el litoral. Bocanegra señaló que la mortalidad seguirá aumentando mientras persistan las actuales condiciones oceanográficas.
Además del impacto ambiental, el investigador alertó sobre un posible riesgo para la salud pública. Indicó que las aves desnutridas pueden portar parásitos que son expulsados mediante sus excretas y que los cadáveres abandonados en las playas pueden ser manipulados por perros u otros animales, favoreciendo la propagación de agentes infecciosos hacia zonas pobladas. Por ello, cuestionó que las autoridades responsables no estén retirando oportunamente las aves muertas mediante protocolos de residuos biológicos.
Bocanegra también pidió una mayor intervención del Estado para proteger estas especies. Consideró que instituciones como el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) deberían implementar acciones de alimentación temporal y reforzar el mantenimiento de los nidos en las islas Guañape y Macabí para preservar la reproducción de las aves jóvenes. Advirtió que, de no ejecutarse medidas de conservación, estas especies podrían desaparecer de las colonias del norte del país y sobrevivir únicamente en el litoral sur.
Por su parte, el gerente regional de Salud de La Libertad, Gerardo Florián Gómez, confirmó que las aves marinas muertas representan un riesgo sanitario si no son retiradas adecuadamente o si son manipuladas sin protección. Señaló que enfermedades como la influenza aviar, la salmonelosis y la campylobacteriosis podrían transmitirse en determinadas circunstancias, por lo que exhortó a evitar el contacto con los cadáveres y reportar su presencia a las autoridades competentes.




