
El avance de El Niño Costero y las lluvias previstas para los próximos meses generan preocupación por el abastecimiento de agua potable, especialmente en las regiones del norte del Perú. De los 19 reservorios monitoreados, 14 almacenan menos agua que hace un año y ocho se encuentran por debajo de la mitad de su capacidad, según información expuesta por la economista Paola Del Carpio, de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES), durante una entrevista con Latina.
La especialista advirtió que más de 500 mil conexiones de agua en el norte del país estarían en riesgo ante el escenario de precipitaciones. La situación recuerda lo ocurrido durante el fenómeno de El Niño de 2017, cuando Lima y varias regiones norteñas afrontaron restricciones en el suministro.
MÁS DE TRES MILLONES DE PERUANOS NO TIENEN AGUA EN SUS VIVIENDAS
La amenaza climática se suma a una problemática estructural: más de tres millones de peruanos no cuentan con acceso al agua dentro de sus viviendas. Según Del Carpio, esta brecha está relacionada, entre otros factores, con las deficiencias en la inversión pública y el crecimiento urbano desordenado, que dificulta la instalación de servicios básicos.
La economista señaló que el acceso al agua prácticamente no ha registrado avances durante la última década. Además, precisó que tener una conexión domiciliaria no garantiza contar con el servicio de manera continua.
En promedio, los hogares peruanos reciben agua durante 18 horas al día. Sin embargo, en regiones como Tumbes, Piura y Loreto, el suministro puede ser inferior a diez horas diarias.
En Tumbes y Piura, aunque más del 80% de los hogares tendría conexión domiciliaria, solo entre el 12% y el 13% accedería al agua durante las 24 horas, de acuerdo con las cifras presentadas por la especialista.
¿POR QUÉ LAS LLUVIAS PUEDEN PROVOCAR CORTES DE AGUA?
Las precipitaciones intensas no necesariamente se traducen en una mayor disponibilidad de agua potable. Cuando las lluvias arrastran grandes cantidades de lodo y sedimentos hacia las fuentes de captación, el tratamiento del recurso se vuelve más complicado.
Del Carpio explicó que el agua puede llegar con una elevada carga de material que dificulta su procesamiento en las plantas potabilizadoras. En estas condiciones, las instalaciones podrían suspender temporalmente sus operaciones para proteger los equipos y garantizar su funcionamiento.
Durante El Niño de 2017, Lima afrontó cinco días de restricciones, mientras que Piura y La Libertad también registraron dificultades en el abastecimiento.
Por ello, el riesgo no depende únicamente de la cantidad de lluvia, sino también de la capacidad de la infraestructura para tratar el agua y mantener su distribución hacia las viviendas.
RESERVORIOS CON MENOS AGUA Y RIESGO PARA LA GENERACIÓN ELÉCTRICA
La situación de las reservas también genera preocupación ante una eventual emergencia. De los 19 reservorios monitoreados, 14 registran menos agua que en el mismo periodo del año anterior y ocho están por debajo del 50% de su capacidad.
La especialista advirtió, además, que el volumen almacenado no equivale necesariamente a la cantidad de agua que puede aprovecharse, debido a la presencia de sedimentos.
Una posible sequía posterior a las lluvias también podría afectar la generación de energía y ejercer presión sobre los precios, según alertó Del Carpio.
FAMILIAS SIN CONEXIÓN PAGAN HASTA SIETE VECES MÁS POR EL AGUA
La falta de acceso al servicio dentro de las viviendas también representa una carga económica. Las familias sin conexión domiciliaria deben recurrir a otras formas de abastecimiento y pueden pagar casi siete veces más por el agua que los hogares que sí cuentan con el servicio.
Según las cifras expuestas por Del Carpio, este gasto representa aproximadamente el 9% del desembolso total de esas familias, lo que reduce los recursos disponibles para alimentación, transporte, educación y salud.
Ante el riesgo de interrupciones, la economista recomendó almacenar cuatro litros de agua por persona al día durante un mínimo de tres días, para cubrir necesidades básicas de consumo e higiene.
Sin embargo, esta medida puede resultar difícil para los hogares de menores ingresos, debido al costo de los recipientes, la falta de espacio para almacenarlos y las dificultades para conseguir suficiente agua cuando el suministro es irregular.
ALMACENAMIENTO INADECUADO Y AUMENTO DE CASOS DE DENGUE
La falta de continuidad del servicio también puede generar riesgos sanitarios. Cuando el agua no llega durante todo el día, las familias suelen almacenarla en recipientes que, si no se mantienen debidamente tapados y limpios, pueden convertirse en criaderos del mosquito transmisor del dengue.
Durante la entrevista, Del Carpio advirtió que el país registra un 53% más de casos de dengue que en el mismo periodo del año anterior. La especialista relacionó esta preocupación con las dificultades de las familias para almacenar agua de manera segura y mantener condiciones adecuadas de higiene.
El escenario resulta especialmente relevante en regiones como Piura, donde la existencia de conexiones domiciliarias no garantiza un suministro continuo.
Los posibles efectos de El Niño Costero podrían agravar así problemas que ya afectan a miles de hogares: falta de acceso al agua potable, distribución intermitente, mayores costos de abastecimiento y riesgos para la salud pública.





