
El movimiento estudiantil de Serbia obtuvo una victoria en las elecciones parlamentarias al alcanzar el 52,65 % de los votos, frente al 39,22 % de la alianza encabezada por el Partido Progresista Serbio (SNS), según resultados preliminares de la Comisión Electoral de la República. Aleksandar Vučić reconoció la derrota de su candidatura, tras más de una década como figura central de la política del país.
La participación electoral llegó al 68,78 %, una de las más altas registradas desde la disolución de Yugoslavia en 1992. De acuerdo con las proyecciones citadas por Vučić, la Lista Estudiantil obtendría entre 135 y 140 escaños, mientras que el bloque oficialista alcanzaría alrededor de 105. Miles de personas salieron a las calles de Belgrado para celebrar los resultados, especialmente en la plaza Slavija y los alrededores del Parlamento.
El movimiento surgió tras el derrumbe de la marquesina de la estación ferroviaria de Novi Sad, ocurrido el 1 de noviembre de 2024, que dejó 16 fallecidos. La tragedia provocó manifestaciones que exigían esclarecer las responsabilidades, garantizar la transparencia en las obras públicas y combatir la corrupción. Con el paso de los meses, las demandas también incluyeron mayor independencia institucional y elecciones anticipadas.
La Lista Estudiantil reunió a profesionales de distintos sectores, entre ellos académicos, médicos y representantes de la sociedad civil. Su candidato principal, Ilija Srdanović, es cardiólogo y profesor universitario en Novi Sad. El movimiento mantuvo una estructura colectiva y centró su campaña en las reformas democráticas y la rendición de cuentas, en lugar de depender de una sola figura política.
Los resultados también plantean interrogantes sobre la futura política exterior de Serbia, que aspira a ingresar en la Unión Europea, pero mantiene vínculos con Rusia y China. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, felicitó a la candidatura ganadora y expresó la disposición del bloque a respaldar reformas relacionadas con el Estado de derecho, la libertad de prensa y la lucha contra la corrupción. La posición del próximo Gobierno frente a Kosovo y las relaciones con los países vecinos también será clave para definir el rumbo del país.




