La región de Aude, en el sur de Francia, enfrenta uno de los incendios forestales más graves de las últimas décadas. El siniestro, registrado cerca de Narbona, ha devastado más de 17 mil hectáreas impulsado por temperaturas extremas, una prolongada sequía y fuertes vientos que han dificultado las labores de control.
Según las autoridades, el incendio ha dejado una persona fallecida, trece heridas y la destrucción de 36 viviendas. Cientos de bomberos trabajan en la zona para contener las llamas, mientras la magnitud del fuego continúa poniendo en riesgo más áreas pobladas y naturales.
Las condiciones climáticas adversas han limitado los avances en la extinción, y se mantiene el estado de alerta en varias localidades. El gobierno francés evalúa medidas adicionales para reforzar los recursos destinados al combate de este desastre, considerado uno de los más severos registrados en la región en los últimos años.



