Nicolás, un menor de tan solo 13 años, logró salvar la vida de seis personas tras la decisión de su familia de donar sus órganos. El adolescente había expresado a sus padres su deseo de ser donante al cumplir la mayoría de edad, voluntad que fue respetada luego de que se le diagnosticara muerte encefálica tras sufrir un traumatismo craneoencefálico grave a causa de una caída. Su historia fue compartida por su madre, Marisol Bazán, durante un homenaje organizado por el Ministerio de Salud (Minsa).
El acto de solidaridad fue reconocido en el marco del Día Nacional del Donante de Órganos y Tejidos, que se conmemora cada 23 de mayo. Nicolás fue recordado como un ejemplo de altruismo, representando a miles de donantes que, de manera anónima, ofrecen una nueva oportunidad de vida a otros. El homenaje reunió a familiares de donantes y personas trasplantadas, como parte del reconocimiento a quienes, aun en medio del dolor, deciden dar vida.
Durante la ceremonia, una de las personas beneficiadas, Abigail Galván, agradeció emocionada haber recibido un riñón de Nicolás. “Yo nunca pensé que iba a llegar (un donante). Estaba tan desilusionada, pero gracias a Dios estoy aquí, de pie. Gracias a donantes como Nicolás pude tener mi riñón”, expresó. El testimonio subrayó el impacto directo que puede tener un solo donante en la vida de otros.



