La empresa eléctrica Hidrandina advirtió que el exceso de cables de telecomunicaciones en desuso instalados en postes eléctricos representa un serio riesgo para la seguridad pública y retrasa los trabajos de modernización de las redes eléctricas en diversas zonas. Estos elementos obsoletos no solo obstaculizan las labores técnicas de renovación, sino que afectan la continuidad y confiabilidad del servicio eléctrico para los usuarios.
De acuerdo con la compañía, muchas de estas instalaciones han sobrepasado su vida útil y deben ser retiradas de manera urgente. No obstante, la coexistencia de cables pertenecientes tanto a empresas autorizadas como a operadores informales ha impedido el desmontaje de postes deteriorados. Hidrandina informó que ha solicitado a las compañías de telecomunicaciones retirar sus equipos, pero hasta el momento no ha recibido respuestas concretas.
Ante la falta de acción por parte de las operadoras, la empresa ha emitido un ultimátum: si los cables no son retirados antes de finalizar el primer semestre del año, se procederá al retiro forzoso. Esta medida podría afectar los servicios de telefonía e internet de miles de usuarios. La situación refleja un problema estructural en la gestión compartida de infraestructura, donde parte del cableado opera sin autorización, dificultando los procesos de mantenimiento y modernización del sistema eléctrico.



