
La presidenta Keiko Fujimori informó que un eventual sismo de magnitud 8.8 habría dejado, según las estimaciones planteadas durante el II Simulacro Nacional Multipeligro 2026, un total de 10 926 fallecidos, 165 160 heridos, 2 199 818 damnificados y 3 896 967 afectados a nivel nacional.
La mandataria precisó que estas cifras corresponden exclusivamente a un escenario hipotético utilizado para el ejercicio de prevención realizado este viernes 14 de agosto. El simulacro también proyectó 555 859 viviendas destruidas, además de daños en 1 345 establecimientos de salud y 4 173 aulas escolares, con el objetivo de evaluar la capacidad de respuesta ante un terremoto de gran magnitud.
Durante su intervención desde la Plaza Mayor de Lima, Fujimori destacó la participación de las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional del Perú, el Cuerpo General de Bomberos, gobiernos regionales y municipalidades en el desarrollo de la jornada. La presidenta señaló que la coordinación entre las diferentes instituciones resulta fundamental para responder de manera rápida y organizada ante una emergencia de grandes proporciones.
Asimismo, resaltó que durante el simulacro fueron puestos a prueba distintos sistemas de comunicación y mecanismos de alerta temprana. El Ejecutivo continuará evaluando los resultados obtenidos en las diferentes regiones para identificar las principales dificultades y fortalecer los protocolos de respuesta ante desastres.
La jefa de Estado pidió a la población no tomar estas cifras como una predicción de un terremoto, sino como una estimación elaborada para medir los posibles efectos de un escenario extremo. En ese sentido, recomendó mantener preparada una mochila de emergencia, conocer las rutas de evacuación y establecer puntos de reunión con familiares, compañeros de trabajo y comunidades educativas.
Fujimori también recordó que los recientes movimientos sísmicos registrados en distintos países de la región demuestran la importancia de mantener una cultura de prevención. Por ello, exhortó a la ciudadanía a participar activamente en los simulacros y adoptar medidas de seguridad que permitan reducir los riesgos frente a un eventual terremoto de gran magnitud.
El ejercicio permitió además poner a prueba la capacidad de articulación de las autoridades nacionales, regionales y locales frente a un escenario que podría generar graves consecuencias humanas, daños en viviendas e infraestructura y una alta demanda de atención en los servicios de emergencia.







