El cuerpo de Héctor Mego Avellaneda, de 36 años, fue hallado descuartizado y enterrado a dos metros de profundidad en un terreno del sector Valle Las Orquídeas, en Moyobamba, una semana después de ser reportado como desaparecido. La última foto que envió a su esposa, mostrando el ingreso al predio, fue clave para que su familia ubicara el lugar exacto. La víctima fue vista por última vez el 23 de mayo, luego de viajar a la zona por una supuesta propuesta de trabajo.
Según la investigación fiscal, Mego fue secuestrado, torturado y asesinado de forma premeditada. Un testigo protegido indicó que, días antes del crimen, trabajadores del empresario Robinson Díaz Guevara cavaron la fosa donde posteriormente se encontró el cuerpo. Las cámaras de seguridad, el hallazgo de sangre con luminol en el departamento del imputado, y llamadas extorsivas a la familia de la víctima, son elementos que vinculan directamente a Díaz Guevara, sindicado como autor intelectual del homicidio. Otros tres presuntos implicados fueron identificados, pero actualmente no se encuentran bajo prisión preventiva.
El Poder Judicial dictó 18 meses de prisión preventiva contra Robinson Díaz, mientras continúa el proceso por homicidio calificado. La Fiscalía solicita cadena perpetua para los responsables. La familia de la víctima, que participó activamente en la búsqueda del cuerpo, exige justicia y asegura que el crimen fue ejecutado con complicidad. Héctor Mego, exintegrante de la Fuerza Aérea del Perú y padre de una niña pequeña, es recordado como un hombre querido, alegre y comprometido con su familia.



