El Instituto Nacional Penitenciario (INPE) informó que la ex primera ministra Betssy Chávez, recluida en el penal Anexo Mujeres de Chorrillos, lleva tres días en huelga de hambre absoluta, sin consumir alimentos ni agua, y rechazó ser evaluada por el personal médico. La institución detalló que la interna firmó un consentimiento informado tras ser advertida de las consecuencias de su decisión, entre ellas el riesgo de muerte.
El INPE indicó que Chávez se negó a la medición de sus signos vitales en dos oportunidades, pese a lo cual se dispuso su monitoreo permanente. La medida de protesta fue anunciada por escrito el pasado 20 de agosto, donde la exministra denunció presuntos “maltratos y abusos” dentro del penal, acusando además que era llevada a sus audiencias bajo efectos de medicamentos como alprazolam y fluoxetina. En su pronunciamiento, reiteró que no aceptará atención médica ni maniobras de reanimación.
En paralelo, Chávez y dos internas más solicitaron su traslado a otro centro penitenciario para cumplir sus procesos en conjunto, pedido que fue rechazado al precisar el INPE que las solicitudes deben ser individuales. Respecto a las denuncias de maltrato, la institución comunicó a la Sala Penal Especial de la Corte Suprema que no existen pruebas que respalden dichas acusaciones.



