El conflicto por la operación de la ruta Hiram Bingham, que conecta Aguas Calientes con el Santuario Histórico de Machu Picchu, llegó a un punto crítico luego de que el alcalde provincial de Urubamba, Ronald Vera Gallegos, denunciara que la empresa Consettur estaría operando sin contrato vigente desde septiembre. Según afirmó al medio El Pueblo TV Noticias, la compañía habría acumulado más de S/10 millones en ingresos durante los cuatro meses del plan de contingencia, pese a no contar con autorización formal. Vera indicó que el caso ya ha sido presentado al Ministerio Público por presuntos delitos de enriquecimiento ilícito y obstaculización administrativa, y cuestionó también la existencia de un supuesto acuerdo interno entre Consettur y San Antonio de Torontoy, señalando que este no figura en ningún documento oficial.
En medio de esta disputa, el alcalde advirtió que, si la situación no se regulariza, podría decretar el cierre de Machu Picchu durante uno o dos meses a partir de enero de 2026, lo que afectaría de forma directa al turismo nacional. Señaló además que los buses de San Antonio de Torontoy no pueden operar porque Consettur no ha retirado sus unidades, mientras el plan de contingencia temporal se encuentra estancado. Un oficio del Sernanp indicó que la solicitud del municipio para la concesión de la ruta está incompleta y carece de requisitos técnicos esenciales como maestranza, abastecimiento de combustible, energía eléctrica y estacionamientos, lo que ha detenido el proceso. Vera responsabilizó también a la PCM por la falta de avances, asegurando que ha dificultado la coordinación entre las empresas involucradas.
Las declaraciones de Vera generaron una inmediata respuesta de la municipalidad distrital de Machupicchu Pueblo, encabezada por el alcalde Elvis La Torre, quien acusó al burgomaestre de actuar con desconocimiento y generar alarma internacional. La comuna advirtió que un cierre del santuario impactaría de manera inmediata en hoteles, restaurantes, comercios, guías turísticos, transportistas y artesanos, perjudicando la economía local, regional y nacional. A tres meses de que concluya el plan de contingencia, la ruta de acceso a la maravilla mundial sigue sin un proceso de licitación definido, mientras persisten las tensiones entre las autoridades y las empresas que buscan operar el transporte hacia Machu Picchu.



