El Gobierno de Irán denunció un ataque contra su instalación nuclear de Natanz y responsabilizó a Estados Unidos y Israel por la ofensiva registrada el sábado 21 de marzo en el complejo Shahid Ahmadi Roshan, donde se desarrollan actividades de enriquecimiento de uranio. La Organización de Energía Atómica iraní calificó el hecho como una violación de compromisos internacionales, aunque aseguró que no se han detectado fugas radiactivas ni riesgos para la población cercana. El incidente ocurre en medio de la escalada de tensiones en Medio Oriente tras recientes enfrentamientos bélicos.
En paralelo, la Guardia Revolucionaria iraní afirmó haber interceptado y alcanzado un caza F-16 israelí en su espacio aéreo, aunque el Ejército de Tel Aviv negó daños en la aeronave y sostuvo que la misión se completó con normalidad. Frente a estos hechos, organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas llamaron a la moderación para evitar una posible crisis nuclear, mientras Rusia expresó su rechazo y advirtió sobre los riesgos para la estabilidad regional.
La tensión se intensificó luego de que Reino Unido autorizara a Washington el uso de bases militares para operar contra objetivos iraníes en el estrecho de Ormuz, mientras Teherán respondió con el lanzamiento de misiles hacia una base estadounidense-británica en el océano Índico, sin lograr impactar el objetivo. En este contexto, autoridades israelíes anunciaron que continuarán las operaciones militares conjuntas, elevando el riesgo de una mayor escalada en la región.



