
Irán volvió a cerrar el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el transporte de petróleo, como respuesta al bloqueo impuesto por Estados Unidos a sus puertos, en un hecho reportado el 18 de abril en medio de la crisis internacional en Medio Oriente. La medida fue anunciada por autoridades militares iraníes tras la ruptura de intentos de negociación.
El gobierno iraní indicó que restableció un “control estricto” sobre el paso marítimo, restringiendo el tránsito de embarcaciones y advirtiendo que la vía permanecerá cerrada mientras continúe la presión estadounidense. Incluso, se reportaron incidentes con disparos contra barcos que intentaban cruzar la zona, lo que elevó la preocupación internacional por la seguridad en la navegación.
El estrecho de Ormuz es clave para el comercio energético global, ya que por esta ruta circula cerca del 20% del petróleo mundial, por lo que su cierre genera impactos en los mercados y aumenta el riesgo de una crisis energética. La situación ocurre en un contexto de alta tensión geopolítica entre Irán y Estados Unidos, con negociaciones estancadas y un escenario incierto sobre la reapertura del paso marítimo.



