
La violencia escolar en Perú alcanzó durante 2026 su nivel más alto para los primeros ocho meses del año desde que existen registros en la plataforma SíSeVe del Ministerio de Educación (Minedu). Entre enero y agosto se contabilizaron 11.805 reportes de violencia escolar, cifra superior a la registrada en años anteriores y que tiene como principal componente las agresiones entre estudiantes.
Del total, 8.156 reportes corresponden a hechos de violencia entre escolares, frente a los 6.880 casos registrados durante el mismo período de 2025. Esto representa un incremento de 18,5%. Dentro de esta categoría, la violencia sexual registró el mayor crecimiento, con 35,4% más reportes; las agresiones físicas aumentaron 16,5% y las psicológicas, 15,3%.
Los registros de SíSeVe incluyen casos de bullying, acoso, agresiones sexuales y ciberacoso, por lo que algunos hechos pueden extenderse fuera del entorno escolar y continuar mediante redes sociales u otras plataformas digitales.
La violencia ejercida por trabajadores de las instituciones educativas contra estudiantes también mostró un aumento. Entre enero y agosto de 2026 se registraron 3.649 reportes, frente a los 3.579 contabilizados en el mismo período de 2025. Del total de este año, 1.972 corresponden a violencia psicológica, 861 a violencia sexual y 816 a violencia física.
Los reportes pueden ser presentados por estudiantes, familiares u otros integrantes de la comunidad educativa y deben ser investigados para establecer las responsabilidades correspondientes, debido al papel que cumplen docentes y trabajadores escolares en la formación y cuidado de los alumnos.
La problemática también está relacionada con afectaciones a la salud mental. Un estudio de la DREM y la Escuela de Carácter y Ciudadanía señala que el 36% de los estudiantes de secundaria de Lima Metropolitana presenta problemas de salud mental y requiere atención médica. La investigación identifica al bullying y la convivencia escolar entre los factores de riesgo, asociados a problemas como depresión y ansiedad en adolescentes víctimas de acoso.
Durante 2026 se reportaron además diversos casos graves. En Huancayo, un escolar de 13 años murió tras ser atacado con un arma blanca por otro estudiante, mientras su familia había señalado antecedentes de bullying. En Arequipa, un adolescente de 16 años terminó con cortes en el rostro tras un presunto ataque de excompañeros durante una fiesta. En otro caso ocurrido en Huancayo, un estudiante de 16 años del colegio Mariscal Castilla habría sido atado, amordazado y golpeado por dos compañeros, mientras que en San Juan de Lurigancho otro escolar terminó en una unidad de cuidados intensivos después de ser golpeado y apuñalado cerca de su institución educativa.
Los casos evidencian que los 11.805 reportes registrados entre enero y agosto corresponden a situaciones de diferente gravedad, algunas de ellas con lesiones severas e incluso consecuencias mortales. El reto para las instituciones educativas no solo consiste en intervenir después de una agresión, sino también en detectar señales de acoso y activar de manera oportuna los mecanismos de protección establecidos por el Minedu.




